Conciencia ante la indiferencia.
Que complicado, tengo que decirlo.
Puedo aparentar ser la más fuerte
de las personas, quizá la más dura y más mierda.
Pero algo es seguro, cuando sientes
el miedo que siente alguien que amas, te desmoronas.
Millennial, 30 años, ahogado en mis
propias ambiciones y frustrado por no poder hacer más.
Cagado ahora si, por la
incertidumbre que nos empapa a todos y del miedo que poco a poco se apodera de
las personas que tanto amo.
Quisiera mantener mi postura firme,
inquebrantable, positiva
pero la delgada línea que toca mi
corazón hacia el sentimiento de preocupación por mis seres queridos me
convierte en una persona fuerte, si, con miedo, pero osada para continuar mi
día, de todos los días sobrevivir para que estemos bien.
Maldita conciencia, ante el temor
de quienes amo, me humanizaste.
Tiempo atrás podría valerme madre
la vida, indiferente incluso hasta del destino de aquel vagón.
Pero hoy, todo cambió, me levanto
con la actitud de hacerlo cada vez mejor, de hacerlo jodida mente bien, de
marcar la diferencia, de que cada segundo sea memorable.
Tenía que escucharte triste mamá,
preocupada de que pueda suceder mañana.
Leer tu mensaje, pidiéndome, aunque
sea dos kilos de frijol y un poco de harina de maíz para asegurar tortillas en
caso de algún desabasto.
Si en algún momento mi camino iba
hacia la perdición, créeme, mamá, que con unas palabras cambiaste el rumbo de
mi vida.
Que complicado, en medio de tanto y
de nada, te necesito.
Ahora tu taza de café está lejos de
la mía, sin embargo, agradezco que sigas la costumbre de hacerlo a la misma
hora, azúcar, aroma tostado, bonita costumbre que vale la pena conservarla para
toda la vida.
Ahora los amaneceres son menos
ruidosos, cálidos y llenos de sentimiento.
La tempestad vuelve, pero el miedo
y las dudas no se van.
Mamá, el miedo que sientes tú,
ahora también lo siento yo, y revivió mi conciencia, ante tanta indiferencia.
Apenas y caminaba, vagando por el mundo, inmerso en la costumbre, la rutina.
Ya estaba en medio de la
contingencia, llevamos años segados en nuestra burbuja pensando de manera
egoísta, caminando sin rumbo, deshumanizados, pensando en proyectos, metas, ingresos,
cosas que daban "sentido" a nuestra vida, pero vanas al fin de
cuentas.
Tenía que sentir tu preocupación
para abrir los ojos.
Tenía que sentir la ausencia de
quienes amo para valorarlos.
Tenía que desprenderme de la rutina
para darme cuenta de que puedo aprovechar mejor mi tiempo.
Tenía que escribir todo esto porque
me caga en el pecho no poder decírtelo, porque no quiero que se mojen tus ojos
cansados, porque no quiero ahogarme, porque la vida también se me va de las
manos cada vez que te veo envejecer.
Ahora tendrá mayor sentido mis
acciones.
Ahora los amaneceres serán mejores.
Ahora la música será calmada.
Ahora todo lo que haga, lo hago por
ti y por los que amo, mamá.
Pese a la contingencia, cuídate,
ama a los tuyos, se consiente y si te cuidas tú, y a los tuyos, nos cuidas a
todos.
Comentarios
Publicar un comentario