Mudanzas

 Mudé mis sentimientos al sótano,

doble mis ganas de besarle,

desterré la inmundicia que carcomía mi corazón,

abrí las ventanas de mi ser,

y sin más, mis ojos dejaron de mirarle...

 

Cual hermosa obnubilación involuntaria,

que toma y  descontextualiza lo que hay a su paso.

 

Inmóvil, pesaroso y estúpido amor... Ya no hay nada que pueda aferrarte a mí.

 

Boté aquellas ansias de sentirle,

removí la peste que yacía en la oscuridad  de mi ser,

dejé en la puerta de mi vida las excusas de mi propia ausencia...

 

Y sin más, mi alma dejó de pertenecerle.

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