Paraíso Celestial

Cashemira Tonait y Café en mano.

Confía plenamente en ti, en tus días buenos y en tus no tan buenos; recuérdate día a día el propósito de estar aquí. Aprende a escuchar a los demás y dales importancia a aquellos que de manera constructiva te permiten mejorar como persona. Sin importar quien lo diga, por buena o mala que sea la persona, si te sirve, si te permite crecer, si es para bien, tómalo, absórbelo, hazlo tuyo y llévalo a cabo a tu forma de ser.

Mamá me dice siempre en momentos de debate conmigo misma, ¡Estela, toma las cosas de quien venga!, y ciertamente tiene razón. A veces le damos oídos a personas que con mala intención te critican, te ofenden, te juzgan, cuestionan tu forma de pensar y percibir tu alrededor y está bien estar abiertos a otros puntos de vista, pero que eso no influya en ti y en tus decisiones; si no te sirve déjalo pasar, y continua en el camino de la vida.

El hecho de ser cristiano y creyente de dios no te garantiza la entrada al paraíso celestial, y esto no solo aplica cuando realmente vamos a morir y seamos juzgados por dios, san pedro y su apostolado; también aplica en el aquí y ahora, en tu felicidad, plenitud y la realización de tu propósito de vida; se necesita ser audaz, una lucha constante para defender tus puntos de vista, tus ideas que no son ni buenas ni malas, pero en conjunto con las de los demás te permiten armar cosas geniales. Lucha por que tus metas se cumplan, se incansable y que nada ni nadie opaque tus pasos en este hermoso recorrido de la vida.

Terminaré con un pequeño verso:
“Vivaracha, sensual y caótica… así es la vida, amarga con toques de canela y azúcar morena; vistosa y casual por donde quieras verla. Relajada como cuando se agita el mar… es simple, es agua y arena”

-Nuit Torres 022019





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